Manuel Hernández-Silva

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Paso a paso y año a año, el Libro de Oro de la Música en España se ha consolidado como una guía de consulta obligada. Decía Stendhal que la labor del novelista consiste en colocar un espejo al borde del camino para reflejar la vida que por él transcurre y así, en cierto modo, el Libro de Oro es también el espejo donde se refleja la evolución de la música en nuestro país. Para las instituciones y entidades que aparecen en él supone estar al día con la actualidad de la música y darse a conocer en todo el mundo.

Todo aquel que quiera saber algo sobre el ‘quién’, el ‘dónde’ y el ‘cuándo’ (orquestas, coros, teatros, festivales, agrupaciones, agencias…) encontrará en sus páginas una rica y abundante información que le proporcionará un interesante y preciso panorama para tomar el pulso a la vida musical española.

Hoy, mientras hojeo el libro y me adentro en sus páginas, me resulta inevitable pensar cuánto me habría ayudado una publicación de este tipo durante mi época estudiantil. Recuerdo que llegaban a nuestras manos algunas publicaciones procedentes de América y Alemania, fundamentalmente, donde los estudiantes y recién graduados buscábamos todo tipo de información que pudiese ayudarnos y orientarnos, saber qué puerta debíamos tocar y, más importante aún si cabe, dónde acudir.

Creo, sinceramente, que el Libro de Oro es un espacio bellamente construido que viste de prestigio a toda institución que allí aparece. Es, en definitiva, un libro esencial que se edita desde hace ya más de diez años y que hoy, con esta nueva edición, saludamos con el deseo de que su testimonio anual tenga larga y venturosa vida.